martes, 1 de enero de 2013
by icarus
Un año nuevo también en los barrios, donde sabemos los jóvenes están amarrados a un sistema rígido, que les impone precisamente lo que les niega: una vida ligada al trabajo asalariado y dependiente de él. Lo que se llama una vida “útil”. La única aceptada y que no tendrán porque cada vez es menos viable para los demás y no lo es en absoluto para ellos. No obstante, el fantasma de esa vida los encierra en una existencia regida por el vacío que provoca su ausencia. Es un peso muy grande, sobre todo en la escasez de glauca de los barrios modernos, donde es más viable pedir dinero en los cruceros para comprarse unos tacos que cuidar o plantar un nopal para alimentarse, quizá su mejor esperanza es tener una juventud que les permita ser los burros de alguien más, mientras dure la espalda y la salud.
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