Para el año nuevo
martes, 1 de enero de 2013
by icarus
En México hemos creado un empíreo del salario mínimo y las vacaciones pagadas, y un fasto orgiástico de fin de año es necesario para celebrar a una sociedad convertida en poco menos que bailarinas del Estado, un país sin resistencia, sin opinión, desorganizado, nervioso, propenso a bruscos sometimientos de vigilancia y aprobación de sus dirigentes en todos los aspectos de la vida, un país donde el Estado te dice que tomar y que comer, en dónde y hasta que hora hacerlo, un país poco dispuesto o incluso hostil al “pensamiento crítico”. Y cómo no lamentar semejante derroche de “vitalidad” de esas costumbres tan vetustas. En fin, no les deseo felicidad, ya que solo un degenerado o mediocre pudiera encontrar gozo en esta mierda, les deseo suerte… excepto para seguir chupando la sangre y continuar nutriéndose de la vida de los demás.
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