Cada día, cada hora, no importa lo que hagas, no importa cuál sea tu punto de vista, no importa si crees en Dios, si rezas o peleas… La miseria esta en las estaciones de tren, en el trabajo, en la gente caminando por la calle. Todos arañando para apañarse a un poco de lo que desecha este mundo.. Y no, no importa lo que hagas, es una lucha constante por las sobras, en esa agresión pasiva a la que somos tan aficionados. Luchamos sobre pequeños trozos de papel, para aplastar a nuestros semejantes a favor de un peso, o un ascenso. Todos los días la misma cosa. Cada día los mismos problemas.
Y cada día que envejeces,
Más decrépito,
Mas cansado,
más endurecido.
Leemos, vemos la televisión, bebemos, vamos a los parques de atracciones. Pero no dura mucho tiempo. Los libros terminan, el show termina, la botella está vacía y el viaje ha terminado. Y el mundo está ahí, al acecho como un tigre saltando desde la maleza.
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