viernes, 22 de febrero de 2013 by icarus
La muerte de Dios nos dio la idea de que el hombre ya no es un esclavo de los mitos y falsos valores. pero  el poder sobre nuestra propia existencia nos lleva al placer:  la comida, el sexo y la comodidad. Reacciones químicas sin sentido que sólo existen para perpetuar nuestra especie sin sentido.

En ese sin sentido, nuestra conciencia, nuestro poder, lo que define a uno mismo, es completamente accidental y posiblemente innecesario.

Sería interesante ver lo que estaría haciendo nuestra especie si fuéramos irreflexivas máquinas de hacer mierda, quiza una señal de triunfo, o tal vez una marca de vergüenza.


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