La construcción de uno mismo

jueves, 20 de diciembre de 2012 by icarus
El hombre es un animal golpeador, dice Schopenhauer (que de eso entiende mucho): la moral es el arte de convertirlo en un animal civilizado, violentando su violencia, la realidad es transformada en objeto para uso de su poder. Violencia, agresividad, dominación, los hombres soportan el peso de la inmensa soledad metafísica inscripta en su carne, y transforman su angustia en instrumentos de destrucción. 

Es el  basilisco y la hidra, la arpía y la tarasca. Todos chupan la sangre, se nutren de la vida de los otros.  La rana y dinosaurio, la serpiente lúbrica y las hienas dactilógrafas, burros indómitos caballo salvajes, perro domestico y león cansado, rata de biblioteca, lechuza, loro y zorra. Bípedo implume, pollo mojado, Mucho acéfalos, o invertebrados, a veces carniceros, en algunos casos migratorios. Animales castrados, cruzas extrañas, rumiantes pacíficos, sin hablar de los animálculos que tanto proliferan. Animales con cuernos o de sangre fría, vermiformes o anfibios. El inventario es extenso.
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