Las concentraciones masivas en las grandes ciudades tienen que tomar otra dimensión, ya que estos movimientos nunca - por sí mismos – han logrado detener una imposición. Es vital incorporar actos de desobediencia civil. Desafortunadamente, quienes están comprometidos con las tácticas de desobediencia civil no pueden aspirar a ser tan eficaces cuando la noción de "civilidad" ha sido secuestrada y se está convirtiendo en sinónimo de complicidad en un fanatismo policial y de Estado.
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