CARTA ABIERTA - Tras la toma de protesta de EPN.
jueves, 6 de diciembre de 2012
by icarus
Primero que nada hay que entender que las elecciones son una extraordinaria invención de un gastado y demagógico razonamiento. Lo que ayer vimos fue el regreso del llamado Partido Revolucionario Institucional, una agencia electoral sostenida y manejada por el Estado en todos sus niveles; un PAN y PRD en un hecho palmario rompiendo la costumbre de aparentar las formas, descarándose como lo que realmente son: partidos satélite al servicio de este aparato. No hay necesidad de referir o establecer investiduras o distinciones, ya que para el caso y por su propio usufructo demostrado el día de ayer, son lo mismo.
Cada día más solo se puede aspirar un sometimiento político a través de una farsa realizada y controlada por grupos oportunistas, en un intento de presentarse en el escenario internacional como un "país democrático", Todo está claro; es participar en la mentira o es la muerte.
Hay que decirlo, desde las masacres del Dos de Octubre y del Diez de Junio dejaron ver con toda claridad que la línea tradicional de movilización era obsoleta. Es decir, que la política de realizar manifestaciones —por ordenadas que éstas fueran— sólo traía por resultado facilitar a las fuerzas represivas, agentes, granaderos, soldados, etc.' su labor de represión.
Las grandes manifestaciones de 1968 culminaron con la masacre de Tlatelolco y los intentos de revivir esa tradición el Diez de Junio sólo permitieron la entrada en escena de los grupos paramilitares protegidos por los granaderos y el ejército.
En este espectáculo aparecen nuevos parapetos del Estado, el supuesto “Ejército Popular Magonista de Liberación Nacional”, “el Bloque Negro”, “Coordinadora Estudiantil Anarquista” “Cruz Negra Anarquista”
Y seguimos sin aprender las lecciones, el peje con un nuevo llamado a formar un nuevo partido político para el 2018, diversos grupos llaman a incrementar la presencia en las calles y si bien no estoy planteando abandonar nuestras calles, si hay que tratar en imaginar las cosas de otra manera, hay que rescatar la idea de un paro nacional, no comprar nada, no consumir, no usar el automóvil, no ir al banco, no tienda, no salir a comer, etc,
Nos quieren imponer la necesidad de leyes más represivas, la sedición social, la criminalización de la protesta pública, la ilegal militarización del país…
En México sólo se protesta cuando se le toca el bolsillo del pueblo ganapán, ni siquiera se protesta por la falta de Libertad o por la mentira que tenemos que tragarnos, esa sapidez fétida a amígdalas laceradas inundando la boca, por cada acto de corrupción, cada fraude, cada agandalle de "legisladores", "jueces", empresarios, “peleles espurios”, curas; en la mediocridad, la ignorancia y la falta de cultura de servidores públicos federales, estatales y municipales, no se protesta cuando la policía nos “asalta” en nuestras carretas y calles, ante la mediocridad de las "instituciones", burócratas, profesores, académicos, alumnos, por la vulgar falta de identidad de artistas, juventud e imbéciles en general… vivimos una neutralidad mental, y solo protestamos cuando nos tocan el bolsillo, sin reparar que todo lo anterior es la causa de nuestra falta de dinero.
Los griegos, en su democracia, se manifestaban a favor, en contra o se abstenían mediante el voto. Las tres posiciones son válidas democráticamente, lo que vivimos en mexicco no es democracia, es un constitucionalismo Vs populis, nos imponen un esquema donde la única posición que cuenta es “votar a favor”, por eso Peña nieto no obtuvo apenas el 25% de la lista nominal… Los romanos imperialistas tomaron también la actitud griega respecto a las votaciones. Durante toda la Edad Media los señores feudales abolieron las elecciones, puesto que su palabra era ley, sanción, castigo y muerte y es solamente hasta la Revolución burguesa de Francia cuando se regresa al voto, mismo que establece nuestro gracioso sistema mexicano con algunas modificaciones.
Esta historia es ficción, nunca aplico en México, un pueblo fue engañado, perseguido, explotado, asesinado, oprimido por una “democracia simulada” por casi 200 años, donde teóricamente, las elecciones son la forma de como el pueblo elige a sus gobernantes para que los representen, esta simulación ha sido impuesta por el Estado y sus diversas agencias electorales.
Para estas elecciones, como toda nuestra historia se hicieron grandes preparativos. Más aún, la prensa, la radio, la televisión, el cine, la publicidad y hasta las botargas se dedicaron a confundir y difundir ampliamente las elecciones. Los mexicanos recibimos ocular o audiblemente con intervalos de segundos la nueva orden gubernamental: vota, vota, revota.
Obedientes, castrados, hipócritas y serviles, una gran cantidad de “artistas de la pantalla” se dedicaron a refrendar su “caravana”, a nivel de Inversión personal, a caballo, a pié, o en burro; con el Sr. Ministro de Cinematografía, con los curas, etc, que en forma indolente y grosera, se dedicaron a alcahuetear cínicamente en cortos y programas televisados, “cooperando con su granito de arena” a inyectar una fiebre votante a los ciudadanos. No se escatimó .esfuerzo publicitarios ni presupuesto (para eso sí hay dinero, reservas y divisas); bardas, muros, focos, anuncios, postes, colgajos, 100 pesos para la perrada más necesitada en sus tarjetas de soriana, etc., anunciaban la transmisión hereditaria de poder.
Los preparativos para todo este proceso no iniciaron una semana antes de la toma de poder del nuevo títere, sino desde antes de las elecciones. “Para “salvaguardar el orden” de las elecciones fueron puestos en alerta todos los Comandantes de Zona del país, acuartelados con sus destacamentos, guarniciones y unidades, miembros de la Fuerza Aérea en pleno, decenas de miles de elementos fuertemente armados Ejército Nacional que debieron descuidar su labor de “combatir heroicamente” a los campesinos en Guerrero, Oaxaca, etc.), Casi totalidad de elementos de la Policía Federal, los Cuerpos de policías y granaderos, y de Tránsito, estado mayor y cacas grandes, hasta ciudadanos aprendices de lacayos que salieron a mostrarse y demostrar que también el ciudadano de a pie es prostituible políticamente.
En pocas palabras hay un enorme plan de “seguridad nacional” de la Secretaria de la Defensa Nacional, que prevenía “hábilmente”, la intervención del ejército en caso de que la policía no fuera suficiente. En otras palabras, estamos en un estado militar y de sitio donde tenemos poco más que campos de concentración donde se aseguraba que esta pantomima de elecciones en la que la mayoría de los mexicanos no cree fuera legitimada por los pocos esquiroles (en esta elección me incluyo) que fuimos a votar esta charada con pleno conocimiento del papel de bufones que estábamos desempeñando.
Las confrontaciones de ayer se dieron en este escenario, el gobierno como siempre demostró un evidente paroxismo de terror y no por el miedo a una verdadera revolución armada que les prive de los amplios placeres del depravado establishment mexicano, sino por su naturaleza de paranoia y esquizofrenia con los que se sobrelleva la carga de conciencia de pisotear a un pueblo miserable, un pueblo de desahuciados políticos.
La cuestión es que los movimientos a-partidistas, si bien no cuestionaron la escenario descarado con el que salimos a votar, si evidenciaron la obscena inutilidad, contubernio y corrupción de las instituciones mexicanas.
Y eso es lo que les quita el sueño a nuestra viciosa elite, si los jóvenes verdaderamente nombrar nuestros gobernantes, ni tendríamos políticos, ni un décimo de las instituciones se sostendrían.
Hay que decirle al payaso regente de la Ciudad de México, que delincuente es quien se presta a la farsa y ocupa un puesto público para satisfacer sus muchos vicios personales a costa del hambre y la miseria de 80 millones de habitantes, estos payasos son anodinos e intercambiables, como fichas comodinas de este inestable régimen actual, donde para empezar el pueblo de México no les ha respondido. El pueblo de México no los ha avalado. El pueblo de México no está con ustedes. Por lo tanto, el gobierno que ustedes representan no es un gobierno popular. No es un gobierno emanado del pueblo. No es un gobierno del pueblo.
Ni Marcelo Ebrad, ni Enrique Peña nieto están al frente de la fuerza pública, están al frente de un grupo armado, que ha tomado y sostenido el poder a la fuerza desde hace mucho tiempo, es un gobierno solamente sostenido por capitales de oligarcas mexicanos e imperialistas extranjeros, un gobierno basado en la explotación, la injusticia y venta de país, un gobierno cuya represión salvaje y violencia dirigida ha sido capaz de asesinar brutalmente a mexicanos inocentes, un gobierno definitivamente dictatorial y tiránico que es capaz de atentar no sólo contra los derechos, la economía y la dignidad de los mexicanos, sino contra la vida humana, que se ha valido de montajes y de ataques de falsa bandera para consolidarse en donde lo hemos dejado establecerse.
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